martes, 8 de diciembre de 2015

El Viaje



A lo largo de la vida emprendemos todo tipo de viajes, para celebrar que hemos finalizado una etapa en nuestros estudios, organizamos otros para disfrutar con los amigos y vivir nuevas experiencias. Se acerca, y llega uno de los más deseados, el que realizamos para celebrar nuestra unión con la persona que amamos, no importa el destino, va a ser uno de los mejores viajes de nuestra vida… En definitiva, viajes que nos llevan a lugares que nunca habíamos imaginado que podían existir.  

Pero llega un momento en nuestra vida que debemos emprender el viaje más necesario e importante, el viaje para conocer a la persona que hace años perdiste, la única persona imprescindible para ti, la única que te hace sonreír y llorar, la única que odias y amas tanto al mismo tiempo… Pero, ¿por qué nos resistimos a hacer ese viaje? ¿Por qué nos da miedo encontrarla, conocerla? 

“No, no quiero hacer ese viaje. Sí, lo sé, es lo que necesito. Pero no es mi mejor momento”. Pensamientos que nos perturban cuando sabemos que ese viaje está a punto de llegar. Nos resistimos, afloran nuestros miedos, aparecen preocupaciones, irritabilidad, incluso enfermamos para tener la excusa perfecta para no realizar ese viaje.

“Sí, sí puedo, tengo que hacerlo, puedo hacerlo”. En ese momento empieza el viaje. No importa el equipaje, no importa el destino… sólo importa con quién lo vas a realizar, sí por fin vas a reencontrarte con ella. No, no va a ser un viaje fácil, vas a enfrentarte a pruebas, pequeños retos, dificultades que sólo podrás superar si te acercas a ella, si empiezas a reconocerla, si comienzas a aceptar…


“Sí, me encuentro bien, me gusta lo que estoy experimentando”. En ese instante los miedos empiezan a desaparecer y  se convierten en oportunidades, los retos en ilusiones, los extraños en confidentes… Sí ha vuelto, está aquí, ya la reconozco “tanto tiempo juntas pero tan lejos, ya no recordaba quien eras, pero sé que has vuelto y has vuelto para quedarte”.

El viaje se convierte en una gran experiencia,  es cuando vuelves a disfrutar de tus cinco sentidos, de  las cosas más sencillas de la vida, disfrutas con su presencia, y también vuelves a disfrutar de la compañía de los demás, no importan quien son simplemente compartes momentos, experiencias, sensaciones, largas conversaciones y silencios… Incluso el frío más desolador hace que tus mejillas reaccionen, hasta tal punto que las comisuras de tus labios vuelven a volar hasta conseguir la más sincera de las sonrisas esa que hace que tus ojos brillen…


El viaje no ha terminado, sólo ha comenzado y para celebrarlo brindaremos con una copa de vino, y compartamos una dulce y deliciosa "cheesecake".

3 comentarios:

  1. Que bonito!Me ha encantado. Desde luego uno de los iajes mas dificiles e imprescindibles y para el que aveces es dificil encontrar la taquilla de billetes. Bien por ti

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    1. Muchas gracias Yémina, espero que esto ayude a alguna persona emprender ese viaje cuando lo necesite.

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  2. Celia gracias por dejarme ser parte de su viaje!

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