domingo, 30 de octubre de 2016

ForEver

Sentimientos a flor de piel…
Reencuentro tras tantos años, compartiendo anécdotas, sonrisas, lágrimas y abrazos…
Sin duda un día mágico.
Caminamos a diario con el piloto automático, corriendo de un lado para otro, rutina y más rutina y así, día tras día nos olvidamos de lo más importante: quiénes somos y por qué somos así.
Muchas veces me pregunto por qué soy como soy o porqué me importan unas cosas o por qué otras no me causan interés. Al final llego a una conclusión, llego a mi infancia, y en ella a mis raíces.
Tuve la suerte de crecer en un sitio privilegiado, en contacto con la naturaleza, en pasar tardes jugando en la calle o salir corriendo de la escuela para sentarme en la alfombra de la casa del maestro a ver los dibujos…
Son muchos los recuerdos, buenos recuerdos, de la infancia que sin duda ayer se revivieron con intensidad.
Ayer fue un día mágico, esos que te marcan y se quedan en el recuerdo para siempre, esos momentos que hacen que el tiempo se detenga, como al mirar una foto…
Ayer gracias a un grupo organizador un sueño se cumplió, poder compartir esos momentos con mucha de esa gente que marcó tu infancia, que comparte tus raíces y que comparte ese amor por ese sitio privilegiado.
Se hizo posible conversaciones largas y profundas con viejos amigos que ahora vuelven a tu círculo, con otros con los que quizá nunca tuviste una conversación y ahora tienes la sensación de ser un amigo de toda la vida.
Se echó a mucha gente en falta pero todos y cada uno de ellos estaban presentes, en nuestros recuerdos, en nuestros pensamientos, en nuestros corazones y en cada una de las fotos recuperadas de los baúles de los recuerdos.
Momentos como estos son necesarios para recordarnos que todos y cada uno de nosotros formamos parte de algo muy grande, todos estamos interconectados con nuestras raíces como lo hacen los árboles a grandes distancias.
Recordemos quienes somos, recordemos a cada una persona que forma parte de nuestra vida y aprendamos a respetarnos, entendernos y ayudarnos. Porque si algo he aprendido en la vida es que al final todos nos necesitamos los unos a los otros… así que cuidemos nuestras raíces.
No pretendo que esto sea una gran reflexión solo quiero compartir con vosotros los sentimientos que me provocaron un día mágico como el de ayer en el que no faltó un detalle, porque en los detalles es donde se alimenta el amor y la felicidad se hace posible.

(Fotografía de @VisualesEnRama)

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